martes, 30 de agosto de 2011

Diario de viaje

Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Manuel Hernández Martínez.

DÍA 11º de agosto:

Los días pasan con su sucesión lenta e intensa, del tiempo largo parece dominar aquí. El sol marca el trabajo y la vigilia, y hacia las ocho y no digamos las nueve entra el sueño. Se confirma que el mejor momento del día en cuanto a temperatura es desde que uno despierta hasta las siete de la mañana, de cinco a siete la temperatura es agradable y apetece estar al aire libre. Las tardes se completan con salidas hacia donde están los otros compañeros y con adultos y ya el jueves 11 nos juntamos de nuevo el grupo al completo en León.

La alternancia de días laborales y fin de semana libre, turístico, es muy saludable. Uno tiene la sensación de utilidad, más o menos, de lunes a jueves, y ya llega el fin de semana con ánimo del encuentro con los demás y pasar el tiempo más ociosamente. Pero he de reconocer que del jueves por la tarde al lunes 15 han sido muchos días ociosos, aunque es un turismo no del todo ocioso.

El jueves por la tarde nos presenta Leana el proyecto marco que engloba todas las actividades, aquellas en las que cada uno estamos implicados y todas las relacionadas con el Hermanamiento. La conferencia se sigue bien por sus comentarios, ya que en la pizarra la proyección deja las letritas en pequeño. Nos sirve para comprender la magnitud de aquello en lo que estamos implicados y la fortuna por participar en ello, junto a la preocupación porque en algún caso se acaba la financiación. Sobre los éxitos y problemas está la ilusión que nos demuestra la misma Leana al exponer el trabajo de tantas personas. Todo lo que nos explica lo vamos a ir comprobando en las diferentes visitas de los días siguientes.

Volvemos a la hotel que yo subconscientemente he dado en llamar Oasis, pero se llama “Oviedo”. Converso muy agradablemente con el marido de la propietaria; además de forma casual: cuando dejo tendidas mis ropitas una cortina de agua me impide pasar a la zona de hospedaje y me quedo charlando con él. Precisamente en la reunión con Leana hemos empezado a plantear algunas cuestiones sobre el ritmo de trabajo en las escuelas, un ritmo que se puede justificar por el clima, las características de los escolares, también de los docentes (vocación, sueldo), y también el sistema escolar y las políticas ministeriales. Precisamente Julio, el del Oviedo, de antepasados asturianos, achaca la circunstancia especialmente a la falta de vocación de sus colegas. Él ya está jubilado pero ha sido profesor de universidad y ha dado capacitaciones y conoce el nivel académico de los docentes. Hablamos de ese ritmo de trabajo y estamos de acuerdo en que la vitalidad en el trabajo y la energía existe a pesar de la temperatura, como se puede comprobar en el mercado: “¡Si quieren cobrar más los maestros que trabajen en el mercado!”. Concluye Julio.

Tenemos que celebrar los cumpleaños de Santiago, Yasmina y Leana, y todo ello se hace con la inauguración de la casa de Luisa. Al entrar nos hacemos una foto en su cuarto rojo-croma-porno. Pasamos un rato agradable con canciones, piñata, cerveza, dulces y ron. Es la primera vez que entro a un supermercado y efectivamente tienen de todo, aunque al cobrar el ritmo es el propio. No hay problema.

1 comentario:

  1. ¡Qué bueno jajajaj! Recuerdo perfectamente el Oviedo, a sus dueños, a sus hijos y llegamos incluso, a dar caramelos en la Gritería chica con ellos y los nietos. Los grabé... por cierto, les dije que les mandaría una foto que nos hicimos pero... algún día lo haré.
    El Oviedo era, efectivamente, un oasis para los que veníamos de la zona rural... Son momentos en que valoras muchas "cosas" de la vida más cotidiana... La dueña era la amabilidad personificada.
    Me alegro que parárais allí.
    Se os ve en las fotos muy contentos ¡qué bueno! Ya nos contaréis en Zaragoza más despacio, a lo suave...
    Un abrazo a todos

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