Nació en la madrugada del 13 de abril de 1850, siendo uno de los más recientes partos de la historia volcánica del planeta, en medio de temblores, ruidos subterráneos, y proyecciones de lava. Es uno de los pocos volcanes históricos del mundo, pues la mayoría surgió en la prehistoria.
Localizado a solo 20 km de la ciudad de León, el volcán "Cerro Negro" tiene una altura de 675 metros sobre el nivel del mar, aunque su altura real desde su base es de tan solo 450 metros.
El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron retumbos, en la ciudad de León, eran como truenos, parecían venir del lado de los volcanes. Los ruidos se hicieron más fuertes y frecuentes en la noche del 12, y en León hasta se sintieron temblores. El domingo 13 en las primeras horas, se abrió un respiradero cerca de la base del volcán "Pilas – El Hoyo" a más de 20 kilómetros de León, las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron terribles, seguido de llamaradas de más de cien pies de alto, en cada vómito lanzaba además lluvias de piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies y volvían a caer en el cráter, el resto caía afuera formando gradualmente en entorno suyo un volcán que iba creciendo.
Localizado a solo 20 km de la ciudad de León, el volcán "Cerro Negro" tiene una altura de 675 metros sobre el nivel del mar, aunque su altura real desde su base es de tan solo 450 metros.
El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron retumbos, en la ciudad de León, eran como truenos, parecían venir del lado de los volcanes. Los ruidos se hicieron más fuertes y frecuentes en la noche del 12, y en León hasta se sintieron temblores. El domingo 13 en las primeras horas, se abrió un respiradero cerca de la base del volcán "Pilas – El Hoyo" a más de 20 kilómetros de León, las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron terribles, seguido de llamaradas de más de cien pies de alto, en cada vómito lanzaba además lluvias de piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies y volvían a caer en el cráter, el resto caía afuera formando gradualmente en entorno suyo un volcán que iba creciendo.
Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Mercedes Basols Molina.
El sábado 6 de agosto viajamos hasta la Cooperativa Las Pilas El Hoyo, un albergue recién construido a lomos de los volcanes en León. Flor y Mario nos explicaron como nació esta iniciativa de desarrollo sostenible que busca crear empleo en la zona contribuyendo a mantenimiento de la fauna y la flora del lugar. Mario experto guía nos explicó las dos excursiones que realizaríamos. En primer lugar nos desplazamos al pie del cerro negro, en el Centro de Interpretación nos dieron unas tablas de madera reforzada y empezamos nuestra ascensión al cerro. Negro, negrísimo, y también bello, bellísimo; sobre todo durante la ascensión ya que podías disfrutar de las vistas. El verde de la naturaleza de los volcanes cercanos, el azul del cielo y el negro de la tierra que nos rodea desde nuestra llegada. Tras una breve pero interesante explicación sobre la formación del cerro y una visita al cráter del volcán, nos dirigimos a la ladera por donde íbamos a bajar. Con una altura de 450 metros y una inclinación de 45 grados... daba miedo pero el truco es no pensar y dejarse llevar. Fue genial, una experiencia única, intensa y vibrante. Me deje llevar y disfruté de la desconexión mental y de la velocidad, sin importar que el polvo negro se colará por todos los poros de mi cuerpo. Todo el grupo disfruto de la experiencia. Negros por fuera y llenos de adrenalina por dentro regresamos al albergue donde nos esperaban para cenar y compartir lo vivido.
Al día siguiente empezamos temprano nuestra ascensión al volcán el Hoyo. De nuevo desde el Centro de Interpretación empezamos nuestra aventura. Pasamos por la ladera de Las Pilas pero fue el Hoyo nuestro objetivo. Fueron siete horas de dura caminata, a ratos complicada pero que la belleza de su interior y las vistas desde su corona compensan el cansancio. Entre naturaleza, mariposas, ganado en libertad, cráteres que respiraban vapor y las explicaciones de Mario, nuestro guía, disfruté como nunca del "paseo". La naturaleza me llena de energía y vida.
Junto al albergue están criando iguanas para ayudar a su repoblación, ya que están en peligro de extinción. Tras las excursiones cada uno de los cooperantes pudimos dejar en libertad una pequeña iguana y de esta forma aportar nuestro pequeño granito de arena.
Creo que la cooperativa esta empezando un gran proyecto con grandes perspectivas y que puede ser un revulsivo para la comunidad no solo económico sino medioambiental.
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