Trascurridos varios días desde nuestra llegada, el cuerpo empieza a acostumbrarse al calor, a sudar sin parar, y a vencer “la pena” ( como ellos llaman a la timidez) con la familia; por fin empiezo a disfrutar de todo lo que nos rodea: la calidez humana, la naturaleza, la cultura, los juegos, las novelas, los chavalos, los animales, las mariposas. La distribución de las casas tan diferentes a las de España conlleva poca intimidad pero mucho contacto familiar ya que a través de las finas paredes puedes mantener agradables conversaciones desde la cama.
Por las mañanas la música ambiente de la zona del campo en León son los grillos, los gallos y cualquier animal madrugador que ose pasearse por el tejado de chapa. Entre la fauna de León destaca el guardabarrancos, un bello pájaro de plumas de colores y el garrobo o la iguana, en peligro de extinción. En nuestra visita a la Cooperativa Las Pilas y El hoyo tuvimos la oportunidad de contribuir en la repoblación de iguanas, soltando una por cooperante.
Zenayda, mi mama nica, me prepara ricas comidas y está siempre pendiente de que esté a gusto. Me gusta jugar con los chavalos por la noche a cartas o el domino, justo después de ver la novela o fútbol con toda la familia en las grandes mecedoras o en la cómoda hamaca.
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