jueves, 25 de agosto de 2011

Diario de viaje

Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Manuel Hernández Martínez.

DÍAS 6º y 7º de agosto:

Se confirma esa actitud pues con tranquilidad vamos al albergue de la cooperativa y tomamos posesión del lugar. Se nos explica “el trabajo” que vamos a realizar con el guía, el “comandante Mario”, y la dueña, Flor, nos explica la historia de esta cooperativa. Con recelo por la hora de salida nos encaminamos a la primera excursión: subir al Cerro Negro y bajarlo en tabla, a modo de una rampa de nieve, pero de ceniza. Asustan la rampa y la hora. Son las 14 horas pero la brisa avisada es efectiva y la altura colabora con la ascensión no exenta de algunos nervios. No hay que pensarse mucho la bajada. Bajamos. Un éxito y comentario de la jugada y problemas con las duchas para quitarse toda la ceniza.

El segundo día madrugamos para pasar a ver los volcanes Pilas y El Hoyo. No madrugamos tanto como lo previsto, ni salimos tan pronto, pero el guía parece de nuevo tener todo controlado. Serán muchas horas de caminata y a pesar del discurso y empeño del guía el grupo se rompe y disgrega, aunque sin problema porque hay otro guía en la retaguardia. Se pasan nervios. Desde el principio prefiero ponerme con los rezagados, porque no voy a poder ir a la velocidad que me gustaría, pero así la compañía y el paseo es muy agradable, aunque hay nervios, despiste y cansancio y algún problema de salud.

En la evaluación se le hace saber al guía, así como las quejas por cuestiones de higiene y duchas. Parece que no sienta bien la crítica pero así lo han sentido algunos en el grupo. En todo caso el éxito ha sido rotundo porque todos hemos hecho la excursión pasando por las faldas del Pilas y ascendiendo a El Hoyo, algo que no estaba exactamente previsto.


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