DÍA 2º de agosto:
La primera excursión es la visita a los nichos de Sutiava. Es una caminata dura por el calor y la vegetación exuberante. Apenas podemos andar por la falta de costumbre de esta temperatura y humedad. La vegetación se come el oxígeno. Cuando me dicen que lo que divisamos es el Pacífico, recuerdo las impresiones de la lectura de El sueño del celta, que acabo de leer, y procuro hacer una lectura en positivo de este esfuerzo al recordar las descripciones de los lugares del Amazonas y del Congo, donde los europeos lo pasan tan mal en condiciones tan salvajes, donde domina la naturaleza de forma incontrolada.
Pasamos la tarde en una reunión en el Hermanamiento. Si Miguel es discreto y cariñoso, comprensivo, Leana añade paz, tranquilidad, la sensación de que lo que haces o decides es lo natural, lo mejor. La palabra más repetida es consenso.
Cenamos en el “Vía, Vía”, ambiente occidentalizado, americanizado. El dueño de nuestro hostal, “Jackson”, llamado Jackson, nos explica que los negocios para turistas están siendo llevados por extranjeros, que obtienen los máximos beneficios con un turismo creciente. Él trabaja en uno de los hoteles más caros, “El convento”, y es de propietarios extranjeros.
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