Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Manuel Hernández Martínez.
DÍA 5º de agosto:
He dormido bien, por fin. He ido al excusado otra vez. Esto parece funcionar. Desayuno Gallopinto (arroz+frijoles). Esto igual no ayuda mucho.
DÍA 5º de agosto:
He dormido bien, por fin. He ido al excusado otra vez. Esto parece funcionar. Desayuno Gallopinto (arroz+frijoles). Esto igual no ayuda mucho.
Mina La India: nos espera un acto acogedor y embarazoso. Primero los paisajes, bellos, de cuadro paisajístico, son los que yo identificaría como cuadros nicaragüenses. Al llegar nos sientan bajo la sombra en el escenario y los alumnos forman de pie y al sol. Himnos, oraciones, saludo a autoridades que no suben al estrado. Parecemos embajadores o diplomáticos. Es un acto cultural, pero también político y académico. Ya resultan más amenas las actuaciones como intercambio de cultura, de folklore. Resulta muy vistoso el número flamenco de nuestros Felipe y María, que tienen que hacer un “bis”. Es una alegría distinta la de nuestro folklore, desde luego.
Nos solicitan que participemos consumiendo y comprando productos que han traído para sufragar sus proyectos, pero nos invitan a comer en el encuentro con los profesores de todos los centros hermanados. Todo son gracias, gratitudes y buena voluntad.
Marcha a León, al hostal D´Oviedo. Recomendable, yo lo llamo, sin querer y queriendo, el Oasis. Parte de los “rurales”, Pablo, Pilar y Joaquín. Elegante y acogedor. Reunión en el Hermanamiento y aprovecho para empezar la otra tarea que me “he impuesto”, una presentación en pps de la biografía de Luis Buñuel para la Biblioteca. Uno no puede dejar de ser como es ni el sur.
Cena de todo el grupo en el “Mediterráneo”, especialmente agradable y occidentalizada cena, y pasada por agua. Hasta nos hace falta a nosotros aunque solo llevamos dos escasos días en la zona rural, y con tantas ganas de ver al grupo y compartir. Luego alguna copa en el “Vía, Vía”. Parecemos turistas, de vacaciones.
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