Me despierto, miró el reloj y descubro que llego tarde a la escuela. Me visto rápidamente, desayuno lo que pillo por encima de la mesa y a trompicones, porque decidí ganar tiempo llevando las chinelas para no tener que atarme los cordones de las botas, me encamino, a buen paso, casi sin resuello, a mi deber cotidiano. A pesar de las prisas, aún tengo tiempo para sonreír. Parece mentira, me digo, aquí estoy todo estresado en el país del “no pasa nada” y de la tranquilidad eterna. Con este pensamiento diviso los barracones del colegio, el patio semivacío y el silencio. Me extraña tanta tranquilidad. ¿No deberían estar en su media hora de limpieza matutina? ¿Acaso llego más tarde de lo que pensaba?. Paso la alambrada que hace de puerta y me dirijo al aulario de los grados superiores. Las aulas están vacías. Miro de nuevo el reloj. Como no he cambiado la hora al pisar suelo nicaragüense debo de restar las ocho horas que hay de diferencia con respecto a España. Hecho el cálculo llego a la conclusión de que nunca más haré complicadas operaciones matemáticas antes del primer café. Son las siete y veinte, y aún quedan cuarenta minutos para que comiencen las clases. En otras circunstancias me hubiera desesperado y ya estaría fustigándome con apelativos del estilo “estúpido”, “ababol”, “empanao” (no más duros porque para eso me estoy metiendo conmigo mismo). Sonrío y siguiendo el ejemplo de los “nicas” me relajo y me siento en uno de los dos bancos de cemento que hay en todo el patio. Tengo más de media hora para no hacer nada. No importa, porque llevo unos cuantos días en este país y ya estoy algo entrenado. Miro a los chavalos que juegan en la cancha. Montan en bicicleta, en una sola bicicleta, a turnos. Son dos chicos y cuatro chicas y los roles están claramente establecidos. Está el cabecilla que es quien decide a que se juega, cómo lo hacen, quién participa y el orden en que el resto monta en la bici, más que nada porque parece ser de su propiedad. También encontramos a la rebelde, que intenta hacer oposición al líder y realiza propuestas para mejorar el juego. La sumisa es quien obedece lo que se le manda y no le importa hacer todas las trampas posibles para que pierda la rebelde y ganarse, de esta manera, el favor del cabecilla. El independiente, que acepta el juego pero lo ejecuta según su criterio y por último dos personas que actúan como mera comparsa. Las edades son variadas y en este caso la mayor no es la que manda, sino la que obedece. Según parece hay cosas que son iguales en todos los lugares del mundo. Mientras reflexiono sobre ello, el número de alumnos aumenta, van llegando los profesores y suena el timbre para comenzar las clases.
martes, 30 de agosto de 2011
Una mañana antes de que el timbre suene
Diario de viaje
DÍA 11º de agosto:
Los días pasan con su sucesión lenta e intensa, del tiempo largo parece dominar aquí. El sol marca el trabajo y la vigilia, y hacia las ocho y no digamos las nueve entra el sueño. Se confirma que el mejor momento del día en cuanto a temperatura es desde que uno despierta hasta las siete de la mañana, de cinco a siete la temperatura es agradable y apetece estar al aire libre. Las tardes se completan con salidas hacia donde están los otros compañeros y con adultos y ya el jueves 11 nos juntamos de nuevo el grupo al completo en León.
La alternancia de días laborales y fin de semana libre, turístico, es muy saludable. Uno tiene la sensación de utilidad, más o menos, de lunes a jueves, y ya llega el fin de semana con ánimo del encuentro con los demás y pasar el tiempo más ociosamente. Pero he de reconocer que del jueves por la tarde al lunes 15 han sido muchos días ociosos, aunque es un turismo no del todo ocioso.
El jueves por la tarde nos presenta Leana el proyecto marco que engloba todas las actividades, aquellas en las que cada uno estamos implicados y todas las relacionadas con el Hermanamiento. La conferencia se sigue bien por sus comentarios, ya que en la pizarra la proyección deja las letritas en pequeño. Nos sirve para comprender la magnitud de aquello en lo que estamos implicados y la fortuna por participar en ello, junto a la preocupación porque en algún caso se acaba la financiación. Sobre los éxitos y problemas está la ilusión que nos demuestra la misma Leana al exponer el trabajo de tantas personas. Todo lo que nos explica lo vamos a ir comprobando en las diferentes visitas de los días siguientes.
Volvemos a la hotel que yo subconscientemente he dado en llamar Oasis, pero se llama “Oviedo”. Converso muy agradablemente con el marido de la propietaria; además de forma casual: cuando dejo tendidas mis ropitas una cortina de agua me impide pasar a la zona de hospedaje y me quedo charlando con él. Precisamente en la reunión con Leana hemos empezado a plantear algunas cuestiones sobre el ritmo de trabajo en las escuelas, un ritmo que se puede justificar por el clima, las características de los escolares, también de los docentes (vocación, sueldo), y también el sistema escolar y las políticas ministeriales. Precisamente Julio, el del Oviedo, de antepasados asturianos, achaca la circunstancia especialmente a la falta de vocación de sus colegas. Él ya está jubilado pero ha sido profesor de universidad y ha dado capacitaciones y conoce el nivel académico de los docentes. Hablamos de ese ritmo de trabajo y estamos de acuerdo en que la vitalidad en el trabajo y la energía existe a pesar de la temperatura, como se puede comprobar en el mercado: “¡Si quieren cobrar más los maestros que trabajen en el mercado!”. Concluye Julio.
Tenemos que celebrar los cumpleaños de Santiago, Yasmina y Leana, y todo ello se hace con la inauguración de la casa de Luisa. Al entrar nos hacemos una foto en su cuarto rojo-croma-porno. Pasamos un rato agradable con canciones, piñata, cerveza, dulces y ron. Es la primera vez que entro a un supermercado y efectivamente tienen de todo, aunque al cobrar el ritmo es el propio. No hay problema.
Diario de viaje
Día 10º de agosto:
Ya estamos en el tercio de la estancia. Quedan cinco días para hacer la evaluación pero puedo prever que no voy a tener problemas de “resistencia”. Procuraré llamar a mis padres y a mis hijas desde León. Por lo demás confío que por allá también todo va bien. Confío que hagan los deberes que establecí para ellas y si no pues tampoco pasa nada. Estoy tranquilo y me voy adaptando. El cambio de ritmos es óptimo. La semana pasada dos días en zona rural y enseguida a León con el resto del grupo y turismo. Esta semana cuatro días y el cuarto, el jueves, mañana, por la tarde a León y tras una reunión de nuevo plan turístico. Pero incluso los cuatro días de esta semana son amables y agradables, volviendo a la rutina de la casa y sus compañías, con los animales, los arroces, las duchas a palangana…
La mañana es muy relajada, con el grupo de más mayores en los que se presumen algunas ausencias. La clase resulta difícil por el ruido externo ambiental. La tarde se completa con la visita a adultos muy enriquecedora y dinámica. Hemos pasado por el grupo de jóvenes con Pilar y Pablo pero en ese momento estaban un tanto dispersos. Y con Yasmina y Marta hemos preferido tomar algo en la venta. Pronto a casa, aunque el sueño tarda en llegar y es muy intermitente.
lunes, 29 de agosto de 2011
Diario de viaje
DÍA 9º de agosto:
No tan cansado como era presumible. Buen desayuno por si había que recuperar fuerzas: frijoles, huevo revuelto y banana. En el instituto esperan dos clases con un hueco en medio. En la última clase faltan bastantes alumnos y con la compañía de Pablo se hace más llevadero el control.
Como con Arturo en la calle de nuevo y espero a María y Felipe que vienen con Rosa y su hija y dos sobrinas. Me llama la atención que la sobrina de 15 años explica que hace dos meses que ha dejado el instituto por problemas con un profesor, un “malcriado”, ha sido su calificativo. Le comento las situaciones que me explicaban el día anterior los adultos, de su esfuerzo con veintitantos o treinta años para tener que retomar los estudios y retomarlos después, lamentando la oportunidad perdida en la adolescencia. Pero la chica no considera la conversación. Acudimos con Mercedes a la Cooperativa Textil y acuden nuestros inseparables, necesarios, Pablo y Pilar, más Lara y Joaquín, un poco convalecientes. Creo que no estuvimos muy acertados al no comprar nada en la cooperativa…
Pasamos por un par de ventas con escasas “provisiones”: no hay cerveza en ninguna. Regresamos a nuestras casas y realmente me siento cansado, acuso el esfuerzo del día anterior. Tomo prestado el detergente azul que me ha dejado el ahijado, Miguel, es mucho mejor que el mío, más oloroso para la ropa. De las mías hasta ahora solo he conseguido quitar la suciedad más aparente, ni siquiera el olor se ha desprendido. He de reconocer que tampoco me esfuerzo mucho. He observado por la tarde a Reyes, la vecina que ayuda a Luz Marina, y hacen un enérgico trabajo para limpiar la ropa, lo mismo que hace un momento Miguel.
Buenas noches a las 7 y media.
Diario de viaje
DÍA 8º de agosto:
Lunes. Ha pasado una semana y parece que haya pasado mucho tiempo dada la intensidad de cada uno de los días y la variación de actitudes y emociones. Miramos el calendario y está todo tan apretado que no nos va a dar tiempo de nada.
En el instituto dos clases y comienzo más detallado del pps de Luis Buñuel. Clases más duras: su falta de insonorización es un dolor. En la segunda clase, agotado y entrando en fase de enfado pacto: no molestes/no molesto, échate a dormir, y me pilla la directora. Yo, que se supone que ando fresco, admito que también he fracasado antes de empezar.
Por la tarde acudimos al grupo de adultos de Palo de Lapa y es una grata experiencia aunque la vamos a probar poco ante tantas ofertas y además resulta un poco agotador al comprimir tanto el día. Como en el instituto todo han sido facilidades para llevarme el portátil acabo casi el pps y paso a ordenador las tareas del blog: este diario y las impresiones del Tololar.
He conseguido llamar a casa, me apetecía, no tengo morriña pero se confirma la sensación de que parece que haya pasado mucho más que una semana.
No sé qué hora es al cerrar el ordenador, pero estoy rodeado de insectos volátiles, bajo el porche de la casa, con un horizonte de árboles y a dos metros la oscuridad impenetrable de la noche y todos los ruidos de los seres silvestres. Un gato se ha quedado a mi lado, caen los mangos con estruendo, los perros ladran con fiereza intermitentemente, los perritos duermen en la corta penumbra amontonados, los grillos insisten en su canto nocturno, sempiterno, nada los interrumpe: a por los tapones: 1:30 de la madrugada.
jueves, 25 de agosto de 2011
Cículo de cultura en comunidad rural de Palo de Lapa
Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Manuel Hernández Martínez.
Fuimos a la clase de adultos el lunes 8, a Palo de Lapa. Después de cierta controversia o dificultad para ajustar el destino nos hemos encontrado con Marta y Yasmina en este grupo en el que el primer día había seis adultos con Heiling. Estaban con la clase empezada, pues llegamos tarde, haciendo sus explicaciones. Mientras la profesora les puso una tarea inmediata comentamos con la profesora nuestra presencia y lo que podemos hacer. Después de que exponen el trabajo que han hecho comenzamos una amena tertulia que comienza por nuestras preguntas y sigue por las suyas. A mí me interesa especialmente por qué motivo, con 30, 26 o 15 años –este último caso es muy extraño por la edad, e incluso su actitud sigue siendo, lógicamente, de secundaria- están en la educación de adultos. La pregunta, y las respuestas sirven especialmente para eso, es sobre todo por qué dejaron la secundaria de adolescentes y si se arrepienten de la oportunidad que perdieron. Efectivamente en las respuestas se incluye la razón y el lamento: muertes de progenitores, cuidado de enfermos en casa, necesidad de ingresos, discriminación por género ante el hermano que estudia y la mujer no hace falta que lo haga… Todos acaban diciendo –menos el de 15 años- que ellos procurarán que sus hijos e hijas acaben sus estudios. Todos lamentan la oportunidad que perdieron ante el gran esfuerzo que tienen que hacer ahora con trabajos fuera de casa o como amas de casa, a las que se añaden tres tardes de tres horas cada una para sacar su título.
Pasamos realmente un rato muy agradable. Es un descanso frente a la mañana pues el ambiente es de tertulia sobre nuestras costumbres en España. Les interesa nuestro estado civil, la sexualidad en cuanto a la precocidad o tardanza para tener hijos, el mercado laboral, los estudios, la religión. Aprendemos todos, unos de otros. Creo que se sintieron tan a gusto como nosotros y hablaron con mucha tranquilidad. Nos faltó la consabida Toña pero estuvimos perfectamente a gusto. Además la instalación era reciente, acogedora, era el aula de preescolar y estábamos sin ruidos: no había nadie y las paredes llegaban hasta el techo.
Procuraremos acudir algún día más a pesar de nuestro apretado programa y de las ofertas que nos van saliendo para las tardes. ¡Tanta gente quiere que estemos con ellos!
Y efectivamente volvemos un segundo día con la publicación de la Universidad Popular de Zaragoza. Es un material elaborado por estudiantes adultos con textos sobre recetas, pueblos, costumbres. Yasmina y Marta les proponen hacer algo similar con… Y ellos van decidiendo: un baile tradicional, una comida propia y un volcán. Frente al ritmo del instituto, y siguiendo la costumbre que tienen con su profesora Heiling, se dividen en tres grupos y comienzan -¡ya! sin dilación- a redactar, primero en sucio y luego ya con una plantilla en limpio. Son tres textos muy bien redactados, apenas hay que ampliar el vocabulario pues se entienden perfectamente. Como decía, frente al ritmo del instituto la actividad ha resultado completada en la misma sesión con interés y participación. Les auguramos y deseamos éxito en sus estudios.
Diario de viaje
DÍAS 6º y 7º de agosto:
Se confirma esa actitud pues con tranquilidad vamos al albergue de la cooperativa y tomamos posesión del lugar. Se nos explica “el trabajo” que vamos a realizar con el guía, el “comandante Mario”, y la dueña, Flor, nos explica la historia de esta cooperativa. Con recelo por la hora de salida nos encaminamos a la primera excursión: subir al Cerro Negro y bajarlo en tabla, a modo de una rampa de nieve, pero de ceniza. Asustan la rampa y la hora. Son las 14 horas pero la brisa avisada es efectiva y la altura colabora con la ascensión no exenta de algunos nervios. No hay que pensarse mucho la bajada. Bajamos. Un éxito y comentario de la jugada y problemas con las duchas para quitarse toda la ceniza.
El segundo día madrugamos para pasar a ver los volcanes Pilas y El Hoyo. No madrugamos tanto como lo previsto, ni salimos tan pronto, pero el guía parece de nuevo tener todo controlado. Serán muchas horas de caminata y a pesar del discurso y empeño del guía el grupo se rompe y disgrega, aunque sin problema porque hay otro guía en la retaguardia. Se pasan nervios. Desde el principio prefiero ponerme con los rezagados, porque no voy a poder ir a la velocidad que me gustaría, pero así la compañía y el paseo es muy agradable, aunque hay nervios, despiste y cansancio y algún problema de salud.
En la evaluación se le hace saber al guía, así como las quejas por cuestiones de higiene y duchas. Parece que no sienta bien la crítica pero así lo han sentido algunos en el grupo. En todo caso el éxito ha sido rotundo porque todos hemos hecho la excursión pasando por las faldas del Pilas y ascendiendo a El Hoyo, algo que no estaba exactamente previsto.
martes, 23 de agosto de 2011
Diario de viaje
DÍA 5º de agosto:
He dormido bien, por fin. He ido al excusado otra vez. Esto parece funcionar. Desayuno Gallopinto (arroz+frijoles). Esto igual no ayuda mucho.
Mina La India: nos espera un acto acogedor y embarazoso. Primero los paisajes, bellos, de cuadro paisajístico, son los que yo identificaría como cuadros nicaragüenses. Al llegar nos sientan bajo la sombra en el escenario y los alumnos forman de pie y al sol. Himnos, oraciones, saludo a autoridades que no suben al estrado. Parecemos embajadores o diplomáticos. Es un acto cultural, pero también político y académico. Ya resultan más amenas las actuaciones como intercambio de cultura, de folklore. Resulta muy vistoso el número flamenco de nuestros Felipe y María, que tienen que hacer un “bis”. Es una alegría distinta la de nuestro folklore, desde luego.
Nos solicitan que participemos consumiendo y comprando productos que han traído para sufragar sus proyectos, pero nos invitan a comer en el encuentro con los profesores de todos los centros hermanados. Todo son gracias, gratitudes y buena voluntad.
Marcha a León, al hostal D´Oviedo. Recomendable, yo lo llamo, sin querer y queriendo, el Oasis. Parte de los “rurales”, Pablo, Pilar y Joaquín. Elegante y acogedor. Reunión en el Hermanamiento y aprovecho para empezar la otra tarea que me “he impuesto”, una presentación en pps de la biografía de Luis Buñuel para la Biblioteca. Uno no puede dejar de ser como es ni el sur.
Diario de viaje
DÍA 4º de agosto:
Primera clase con 8º A. Ya mando trabajos para mi misión, que es elaborar una revista. Luego otra, más agotadora. No tengo sueño aunque sigo sin dormir por la noche pero sí calor. Luego a León con Mercedes, otra vez dirigidos por Pilar y Pablo, son un encanto. La terminal de autobuses es una locura, no se puede imaginar si no se ha vivido la experiencia. Todos los gremios del mercado pasan por el autobús con una coreografía increíble. Hemos llegado hasta allí en otra atracción circense: la ruta o transporte urbano. Hemos vuelto a comer en “Vía, Vía”, como respiro para nuestros amigos.
Ya no ceno. Platico con don Arturo. Me ducho en la ducha, o aquello que resulta lo más parecido a una ducha. Por fin voy al baño, o a aquello que es lo más parecido en sus funciones a un baño. Es cuestión de concentrarse en la necesidad y no pensar en nada más. Evoco por ello mi infancia en el pueblo: esto ya lo he vivido de niño, con algunas diferencias, con mi abuela Ángeles: lavado, higiene, tipo de alimentación, letrina. Tragas y aprietas. Me pongo tapones para dormir a las diez.
Diario de viaje
DÍA 3º de agosto:
Despedimos a Jackson y a su hermano Michael y a su abuela. El retraso de la llegada de la furgoneta que nos va a llevar a la zona rural se retrasa y podemos seguir conversando en esta familia.
Llego a casa de Luz Marina, cada uno ha ido comiendo en su tiempo y a su forma.
Por la tarde hay un encuentro de jóvenes en una de las casas de Palo de Lapa, un encuentro animado por nuestros Pablo y Pilar, muy queridos por los chicos que van al instituto. Juegos y merienda. Tengo una conversación con el genial Luis Carlos, un líder joven y comprometido hasta la médula.
Las Peñitas- Isla de Juan Venado
Hemos venido a visitar Las Peñitas, una playa frente al bravo Océano Pacífico. Hasta la fecha es lo mas parecido al paraíso que hemos visitado por aquí.
Al día siguiente alquilamos unas lanchas y los guías nos llevan a visitar la Isla de Juan Venado a través de un brazo de mar donde se mezclan aguas dulces y saladas.
La vuelta la hacemos en silencio, como disfrutando del momento y de la brisa que cae sobre nosotros y nos refresca. Un remanso de paz, justo antes de partir hacia la Gritería Chiquita en León.
Cerro Negro y el Volcán El Hoyo
Localizado a solo 20 km de la ciudad de León, el volcán "Cerro Negro" tiene una altura de 675 metros sobre el nivel del mar, aunque su altura real desde su base es de tan solo 450 metros.
El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron retumbos, en la ciudad de León, eran como truenos, parecían venir del lado de los volcanes. Los ruidos se hicieron más fuertes y frecuentes en la noche del 12, y en León hasta se sintieron temblores. El domingo 13 en las primeras horas, se abrió un respiradero cerca de la base del volcán "Pilas – El Hoyo" a más de 20 kilómetros de León, las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron terribles, seguido de llamaradas de más de cien pies de alto, en cada vómito lanzaba además lluvias de piedras al rojo vivo que se elevaban varios centenares de pies y volvían a caer en el cráter, el resto caía afuera formando gradualmente en entorno suyo un volcán que iba creciendo.
Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Mercedes Basols Molina.
Al día siguiente empezamos temprano nuestra ascensión al volcán el Hoyo. De nuevo desde el Centro de Interpretación empezamos nuestra aventura. Pasamos por la ladera de Las Pilas pero fue el Hoyo nuestro objetivo. Fueron siete horas de dura caminata, a ratos complicada pero que la belleza de su interior y las vistas desde su corona compensan el cansancio. Entre naturaleza, mariposas, ganado en libertad, cráteres que respiraban vapor y las explicaciones de Mario, nuestro guía, disfruté como nunca del "paseo". La naturaleza me llena de energía y vida.
Junto al albergue están criando iguanas para ayudar a su repoblación, ya que están en peligro de extinción. Tras las excursiones cada uno de los cooperantes pudimos dejar en libertad una pequeña iguana y de esta forma aportar nuestro pequeño granito de arena.
Creo que la cooperativa esta empezando un gran proyecto con grandes perspectivas y que puede ser un revulsivo para la comunidad no solo económico sino medioambiental.
Por una cultura de paz y convivencia
Desde mi llegada al centro “Mary Barreda” comprobé que los rigores del clima nicaragüense que tanto nos afectan no son comparables con el cálido recibimiento de este grupo de mujeres, tanto a nivel personal como profesional.
La capacidad profesional y la implicación y compromiso de todas ellas con el trabajo a realizar es patente. Un trabajo que no se resume en el tratamiento de la violencia de género tal y como se conoce en España sino como concepto global: atención, apoyo, acompañamiento y seguimiento de víctimas de maltrato físico y psicológico, agresiones sexuales, abusos a menores, demandas de pensión alimenticia, acoso laboral (especialmente a la principal población afectada, mujeres, niñas/os y adolescentes, pero también a hombres, si así lo solicitan); campañas de sensibilización, tanto en zona urbana como en las comunidades rurales y capacitación de personas que sirvan de vínculo entre los centros de atención a víctimas (como es el “Mary Barreda”) y la población demandante.
El reto ahora se centra en conseguir una continuidad del trabajo emprendido en estos tres años. Es ahora cuando las mujeres comienzan a concienciarse de que lo que viven como algo habitual y aceptado cultural y socialmente ni lo es ni debería ser así y, por tanto, con vistas al 30 de Noviembre (fecha final del proyecto) sería necesario el replantear la situación y buscar nuevas vías, bien desde la propia Nicaragua o en colaboración con algún organismo internacional respondiendo a la demanda que en nuestro encuentro con los facilitadores en la Casa Comunal de Pocitos nos hicieron: “No nos dejen solas”.viernes, 19 de agosto de 2011
Diario de viaje
DÍA 2º de agosto:
La primera excursión es la visita a los nichos de Sutiava. Es una caminata dura por el calor y la vegetación exuberante. Apenas podemos andar por la falta de costumbre de esta temperatura y humedad. La vegetación se come el oxígeno. Cuando me dicen que lo que divisamos es el Pacífico, recuerdo las impresiones de la lectura de El sueño del celta, que acabo de leer, y procuro hacer una lectura en positivo de este esfuerzo al recordar las descripciones de los lugares del Amazonas y del Congo, donde los europeos lo pasan tan mal en condiciones tan salvajes, donde domina la naturaleza de forma incontrolada.
Pasamos la tarde en una reunión en el Hermanamiento. Si Miguel es discreto y cariñoso, comprensivo, Leana añade paz, tranquilidad, la sensación de que lo que haces o decides es lo natural, lo mejor. La palabra más repetida es consenso.
Cenamos en el “Vía, Vía”, ambiente occidentalizado, americanizado. El dueño de nuestro hostal, “Jackson”, llamado Jackson, nos explica que los negocios para turistas están siendo llevados por extranjeros, que obtienen los máximos beneficios con un turismo creciente. Él trabaja en uno de los hoteles más caros, “El convento”, y es de propietarios extranjeros.
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Experiencias de voluntarios en León. Verano 2011. Manuel Hernández Martínez.
DÍA 1º de agosto:
Mis primeras impresiones en USA, en la aduana de Miami, fueron, como decía aquel, digitales: mis diez dedos quedaron registrados informáticamente para la seguridad de este país, que me hizo su propio pasaporte, escaneando el mío y fotografiándome para tenerme en su base de datos.
Mis primeras impresiones al llegar a la embajada de Managua fueron musicales. El guardia me dijo: “Debe pagar diez dólares” con una entonación peculiar, propia, pero que me pareció interrogativa. A lo que yo contesté con una pregunta, es decir:
¿Debe pagar diez dólares? –dijo él.
¿Debo? -dije yo.
Sí –Contestó él finalmente.
sábado, 13 de agosto de 2011
Viviendo y disfrutando de la vida en el campo
Trascurridos varios días desde nuestra llegada, el cuerpo empieza a acostumbrarse al calor, a sudar sin parar, y a vencer “la pena” ( como ellos llaman a la timidez) con la familia; por fin empiezo a disfrutar de todo lo que nos rodea: la calidez humana, la naturaleza, la cultura, los juegos, las novelas, los chavalos, los animales, las mariposas. La distribución de las casas tan diferentes a las de España conlleva poca intimidad pero mucho contacto familiar ya que a través de las finas paredes puedes mantener agradables conversaciones desde la cama.
Por las mañanas la música ambiente de la zona del campo en León son los grillos, los gallos y cualquier animal madrugador que ose pasearse por el tejado de chapa. Entre la fauna de León destaca el guardabarrancos, un bello pájaro de plumas de colores y el garrobo o la iguana, en peligro de extinción. En nuestra visita a la Cooperativa Las Pilas y El hoyo tuvimos la oportunidad de contribuir en la repoblación de iguanas, soltando una por cooperante.
Zenayda, mi mama nica, me prepara ricas comidas y está siempre pendiente de que esté a gusto. Me gusta jugar con los chavalos por la noche a cartas o el domino, justo después de ver la novela o fútbol con toda la familia en las grandes mecedoras o en la cómoda hamaca.